Repara

Voy hacia algún lugar donde pueda acariciarme el corazón.
Le pinché solo para despertarlo, porque dormido de cansancio se tornó implosivo.
Ahora vicha, con el recorrido tomando corporalidad, se levanta ante mi y me dice que ya no es necesario huir y que solo queda un tiempo por afrontar.
Ya con otra mirada, con otro tono en la musculatura emocional, sabiendo que mi corazón es una caracola, que cualquier cosa, me meto a mi guarida a confiar.
Confío.
Confío.
Le hecho otra pizca de mar y confío.
Le revuelvo y ya estoy lista, nueva cama y calma, que ya pronto termina.
Acuno mis ganas, amaco mis deseos, mato lo que queda de madre y padre y confío, confío.
Me lamo las ganas del "me hubiera gustado", me limpio la herida del "si fuera de otro modo", me sacudo de los hombros el "debería ser" y termino por vomitar "es mi culpa y responsabilidad".
Cierro con llave, esa habitación está limpia y vacía.
Cierro con llave y la guardo segura en mis bolsillos amplios.
Cierro con llave y abro otras puertas, delimito con ritos y auguro los buenos tiempos que vendrán, que están aquí, que se hacen letra y expresan con inocencia la maravillosa virtud del reparar.




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