Comprendo
Disculpa, nos comprendo.
Comprendo el afán de resolver con un alguien lo que es tan difícil de resolver sola.
Comprendo que antes de esta puerta estaba en un lugar donde me era imposible verme capaz de lograrlo sin ese alguien.
Comprendo que ese alguien fue imprescindible y comprendo que soltar podría ser aceptar los "hasta aquí, finaliza este recorrido".
Que somos esos alguien y que soy sola también.
Tengo que dar la vuelta, es como aprender a andar en bici.
Doblar, subir, bajar, mantener el equilibrio se torna borroso en principio para luego descubrir las maniobras que hacen del viaje algo cómodo y certero.
Que me lleva al lugar que elijo ir o al que me lleven las ganas.
Yo sé metáfora que no es lo mismo, pero sí muy parecido a lo que siente mi corazón.
Soltar vendría a ser poner en práctica el código que nos rodea y hace.
Movimiento constante, no para de moverse, pero aún así, hay un pero que quiere inmovilizar, secuenciar, estructurar.
Detonar contradicción: todo me llevó a este momento.
La brisa entra suave por la enorme ventana, los árboles detienen el calor sofocante.
Me digo, porque lo sé, todo está bien.
La simbología que me asiste en vida, como una madre parturienta que puja para que salga de sí ese otro nuevo, me pide paciencia.
Pienso ¿otra vez? y me respondo ¿qué te apura?
Y tengo muchas respuestas a esa última pregunta, pero básicamente, tienes razón.
Esta herida, ahora que comienzo a entender su lenguaje , pulsa por ser mi vestidura, que no le esconda ni me atemorice, que está allí para hacer clara y profunda la comprensión.
Ahora sí, todo cobra sentido.
Comprendo el afán de resolver con un alguien lo que es tan difícil de resolver sola.
Comprendo que antes de esta puerta estaba en un lugar donde me era imposible verme capaz de lograrlo sin ese alguien.
Comprendo que ese alguien fue imprescindible y comprendo que soltar podría ser aceptar los "hasta aquí, finaliza este recorrido".
Que somos esos alguien y que soy sola también.
Tengo que dar la vuelta, es como aprender a andar en bici.
Doblar, subir, bajar, mantener el equilibrio se torna borroso en principio para luego descubrir las maniobras que hacen del viaje algo cómodo y certero.
Que me lleva al lugar que elijo ir o al que me lleven las ganas.
Yo sé metáfora que no es lo mismo, pero sí muy parecido a lo que siente mi corazón.
Soltar vendría a ser poner en práctica el código que nos rodea y hace.
Movimiento constante, no para de moverse, pero aún así, hay un pero que quiere inmovilizar, secuenciar, estructurar.
Detonar contradicción: todo me llevó a este momento.
La brisa entra suave por la enorme ventana, los árboles detienen el calor sofocante.
Me digo, porque lo sé, todo está bien.
La simbología que me asiste en vida, como una madre parturienta que puja para que salga de sí ese otro nuevo, me pide paciencia.
Pienso ¿otra vez? y me respondo ¿qué te apura?
Y tengo muchas respuestas a esa última pregunta, pero básicamente, tienes razón.
Esta herida, ahora que comienzo a entender su lenguaje , pulsa por ser mi vestidura, que no le esconda ni me atemorice, que está allí para hacer clara y profunda la comprensión.
Ahora sí, todo cobra sentido.



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