María

29 de agosto 2017

MARÍA

Me duele.
Me duele el pecho y se me cierra, se contraen mis costillas, es como si no pudiera contener el aire, no pudiera
ensanchar mis pulmones al respirar.
Me siento nueva experimentando esto del observar lo que invade mi corporalidad.
Y es este vacío que nunca me enseñaron a contemplar, el límite finito de la vida muerte vida.
Mi amiga se muere, se va mi amiga.
¿A dónde te irás?
¿Dónde están quienes se mueren?
¿Por Qué no me educaron para recibir este acontecimiento?
¿Por qué hay todo un mercado que se aprovecha de la enfermedad?
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Te vas?

Las puertas abiertas de par en par, el olorcito a tus comidas, la cumbia bien alta, la casa llena de gente.
Esa es mi amiga María.
Que me vio desde chiquita en el barrio jugar, que me conoce tanto y sabe, sabe cómo hacerme reír, a mi
y a toda persona
que entre a ese rinconcito del mundo donde todos rotos nos parchábamos con los gestos simples, la música,
la pelopincho en verano para todos los pibes y pibas del barrio.
Esa es mi amiga María.

Hoy fui a visitarte, abriste los ojos y
- Pimpollito, estás hermosa, te amo pendeja, sabes que siempre nos vamos a ver, no llores mamita, no llores,
hoy estamos, mañana nos vamos, no llores mi amor, somos familia,
¿vos sabés cuanto te amo loquita?, tranquila, estoy bien, no llores mamita...

Mi familia elegida, te voy a extrañar tanto María.




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