Lluvia
Me abro el pecho, salen las vísceras, se explaya mi sangre, se regocijan las nuevas oportunidades.
No soy la misma, ya no me duele arrancarme la piel.
La piel del habla corriente, la piel del sonido latente y la sombra del mar que soy y rebalso.
Hiervo a borbotones, soy un volcán en erupción, un manojo de uvas maduras, los nudos de aquella parra que me cubrieron niña, las voces de la vieja que vive en alguna parte de este tiempo que se expresa.
La lluvia alimentando la hiedra, que como mis venas, se ramifican para llegar al sol.
Sol salado y su lección y su carencia y su luz bifurcan en la tierra el hierro que me fortifica.
Recuerda memoria, da la cuerda.
Allí se esconde sin saberlo todo el amor del mundo para vos, para mí, el amor al fin.
Y cuando todo parecía desencajar ... aparecí desnuda y vulnerable en mis propios brazos.
Los muertos no murieron, no me han muerto.
Aún estoy aquí.
Lluvia.
No soy la misma, ya no me duele arrancarme la piel.
La piel del habla corriente, la piel del sonido latente y la sombra del mar que soy y rebalso.
Hiervo a borbotones, soy un volcán en erupción, un manojo de uvas maduras, los nudos de aquella parra que me cubrieron niña, las voces de la vieja que vive en alguna parte de este tiempo que se expresa.
La lluvia alimentando la hiedra, que como mis venas, se ramifican para llegar al sol.
Sol salado y su lección y su carencia y su luz bifurcan en la tierra el hierro que me fortifica.
Recuerda memoria, da la cuerda.
Allí se esconde sin saberlo todo el amor del mundo para vos, para mí, el amor al fin.
Y cuando todo parecía desencajar ... aparecí desnuda y vulnerable en mis propios brazos.
Los muertos no murieron, no me han muerto.
Aún estoy aquí.
Lluvia.



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