Amo bailar
11 de marzo 2018
AMO BAILAR
El río se desbordó, está lloviendo, hay tormenta eléctrica.
Fotografié los rayos, aunque los azules tenues no se aprecian en cámara.
El río se desbordó, se mezcló con el mar y ahora en el pasillo hay medusas, una me quemó un pie con su cola, le descubrí por dolor.
Les veo claro, el agua es tan cristalina que puedo, aunque con cuidado, caminar entre ellas.
Frontera, desmemoriada recuerdo que estudiaba hace algunos años y ahora no sé qué elegir.
Llueve, calor tropical delicioso, no se aprecia el rosado de los árboles ni esta impresionante oscuridad en mi memoria.
Anonadada me sumo al juego para volver a besarte solo en sueños, y tocarte la piel, y tocarte el pelo, y escuchar
tu risa.
tu risa.
Entonces despierto, algo de calor y mediodía, ya son las doce otra vez, me quedé dormida.
El techo que hoy me cubre se parece más a lo que buscaba, alquimia instantánea me encuentra asolada y llena de vida.
Ayer pensaba en las sombras, de quién era el techo anterior que habité por algunos días, allí sí estaba en el mar
pero las medusas no se veían, a veces olía rancio pero aún me conmovía la inmensidad, los lobos, la luna
y todo todo aquello que me envolvía.
pero las medusas no se veían, a veces olía rancio pero aún me conmovía la inmensidad, los lobos, la luna
y todo todo aquello que me envolvía.
El viento las trae, allá van mis alegrías y estas lágrimas amables hidratan mi piel velo y caricias.
Descubro sietes y árboles de niña, animales que me identifican, no estoy perdida, lo dado sublimado aquí y ahora raíz.
La sombra oscura es mi lámpara, el tabú la danza y todo lo no nombrado es música y bailo, y bailo, amo bailar.



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