Lunes 17

Hola Lunes Diecisiete.
Me duele el pecho nublado lunes, me escuecen los dedos de tanto tejer.
Se cierran las tramas ante mí, querido lunes.
Me dices que respire, me alagas regalándome esa luz que entra por mi ventana.
Te cuento y tú me cuentas que de mi encierro se escurre esa sensación de ahogo.
Me muestras la posibilidad exacta y yo me confieso al decir que se me mueren las ganas lunes, se me muere el alba de esta carne angustiada, se abre la herida y me cuesta la palabra que describa.
 Que escribo para no morir, que canto para no callar y me arremango la fuerza que me levanta 
para no llorar.
 Ya intactas las aguas de mis adentros, se disecan en las profundidades de todo eso que no existe.
Siempre vuelvo, enseñanza, lunes de migajas.
¿Tú me escuchas?
Me llamas cuando mi loto interno se marchita en otoño amarillento.
La torre se cae, se desmorona, lunes 17.
Abierta en dos toda para vos.



Fotografía Ana Gil

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